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¡Por fin un postre! Yo no soy mucho “de dulces” pero este postre es tan ligero y apetitoso -y, sobre todo, tan rápido de hacer- que merece la pena probarlo. Es mi versión personal de un postre que me encanta, el perro verde, del restaurante malagueño “La casa del perro“. Si algún día no tenéis tiempo de ir al restaurante y tenéis un aguacate  perdido en la nevera….

Ingredientes:

  • 1 aguacate maduro
  • 2 yogures griegos
  • El zumo de medio limón
  • 4 cucharaditas de azúcar
  • Pepitas de chocolate y canela molida para decorar

El procedimiento no puede ser más sencillo. Corta el aguacate por la mitad y echa las dos mitades (es absurdo decirlo, pero por si acaso…. el hueso no lo pongas :P) en el vaso de la batidora. Añade el yogur, el zumo de limón y el azúcar. Bátelo todo bien hasta que quede un yogur verdecito. Ponlo en vasitos apropiados y decóralo con pepitas de chocolate y canela molida.

Y qué aproveche!!!

Sin querer hacer de menos a mis famosas berenjenas gratinadas, este plato es más rápido de hacer y algo menos italiano que el otro. Por cierto, si alguien se pregunta por qué estos calabacines no aparecen apropiadamente gratinados… no tengo horno. Esto es lo mejor que sabe gratinar mi microondas, jeje. Bien, ¡al lío! Para hacer este plato necesitamos:

  • Un par de calabacines tirando a gorditos.
  • Carne picada de cerdo o vacuno (yo usé la mezcla de las dos que venden en Mdona)
  • Dos dientes de ajo
  • Media cebolla
  • Tomate frito
  • Vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
  • Queso rallado

En primer lugar, tenemos que “cocer” los calabacines sin que se nos queden blanditos por fuera. Una forma fácil  de hacer esto es envolver los trozos de calabacín (de un grosor de aproximadamente tres dedos) en film apto para microondas y cocerlos a potencia media unos 3 minutos. Si ves que no está listo, repite. Cuando esté ya tierno, quitamos el plástico y usando cuchillo y tenedor, sacamos la parte central del calabacín y lo vamos reservando.

Luego, pela los dientes de ajo y, junto con la cebolla, tritúralos con la batidora hasta que queden cachitos muy pequeños. Sofríelo y añade la carne. Cuando la carne esté lista, súmale los interiores de calabacín que habías ido reservando. Échale a continuación un chorrito de vino blanco y, cuando esté casi consumido, un buen churretón de tomate frito. Si quieres, puedes usar algo de azúcar para que el tomate no quede tan fuerte. Añade la sal y algo de pimienta negra molida y déjalo hacerse durante unos 10 minutos. Cuando esté ya frío, rellena los calabacines y culmina tu obra de arte con algo de queso rallado. Te arrepentirás de no haber hecho más 😀

Esta receta, además de deliciosa, es sencilla y rápida de hacer.

Necesitaremos:

  • 300 gramos de arroz basmati
  • Media cebolla grande
  • Un buen puñado de gambas (congeladas valen)
  • Curry
  • Media pastilla de caldo de pescado
  • Sal
  • Aceite de oliva

En primer lugar, calentamos el aceite de oliva y freímos la cebolla (previamente troceada, claro) hasta que quede transparente. Añadimos las gambas (descongeladas y secas) y, cuando ya las gambas vayan cogiendo color, el arroz. Dejamos que el arroz se empape del saborcico del sofrito y le añadimos el agua. Yo he usado la medida tradicional de 2 partes y media de agua por cada una de arroz y me ha salido bien. A continuación, añadimos el curry (la cantidad de curry al gusto, yo le he puesto bastante porque me flipa la comida india) y el caldo de pescado. Corregimos la sal y dejamos cocer hasta que se consuma toda el agua. Deja que repose cinco minutillos y a la mesa. Para decorar, he usado tomates deshidratados, que también le da un gustito muy rico. Para rehidratar los tomates secos, mételos en agua templada unos 20 minutos.

Seguimos con recetas de origen chino. En este caso, una sencillita que siempre me saca de líos cuando el tiempo se me echa encima y sólo tengo en la nevera una de esas bandejitas de pollo Mercadona “tan apañás”. Además, se conserva estupendamente un par de días en la nevera y, llegado el caso, puede hacer perfectamente de plato principal en una “noche temática” de la comida china.

Ingredientes:

  • Bandejita de pechuga de pollo (fileteada, si es posible)
  • Un puñadito de almendras crudas
  • 1 zanahoria
  • 1 pimiento verde grandecito
  • 1 lata de champiñones laminados
  • Churretón de vino blanco
  • Churretón de salsa de soja
  • Pastillita de Avecrem (esto a veces lo pongo y a veces no, según me dé. En cualquier caso, sale bueno).
  • Sal (no mucha, recuerda que la salsa de soja y el avecrem son muy salados)
  • Aceite de oliva

En primer lugar, hay que tostar las almendras crudas en la sartén con una gotita de aceite de oliva. Cuando estén listas, las reservamos poniéndolas sobre papel de cocina, para que se absorba el aceite sobrante. En el mismo aceite (añade un poco más si hace falta), haz a la plancha los cachitos de pollo y los reservas juntos con las almendras. Trocea las verduras en trozos no demasiado pequeños y sofríelas (primero la zanahoria, a continuación el pimiento y por último los champiñones). Cuando esté listo, añadimos la carne y las almendras. Es el momento de regar todo con dos buenos churretones, uno de vino blanco y otro de salsa de soja. Lo dejamos un par de minutos para que la carne y la verdura se impregnen bien de estos sabores y le añadimos un poco de agua (aproximadamente 1 vaso y medio) y, si queremos, el avecrem. Lo dejamos cocer a fuego medio-fuerte hasta que el agua se haya reducido considerablemente (pero no del todo, el plato tiene que tener salsita) y… ¡a la mesa! ¡Un plato de rechupete en quince minutos!

He aquí una de mis grandes conquistas…. ¡¡el rollito de primavera!! Es un plato que me encanta y que he tardado bastante en conseguir hacer adecuadamente (y no os queréis ni imaginar los intentos de rollitos anteriores) . Así que, ahora que sale más que bueno (buenísimo) es hora de compartir mi sabiduría ancestral y explicar cómo se consigue un crujiente y delicioso rollito de primavera.

Ingredientes:

  • Pasta de arroz para hacer rollitos (cómprese en un supermercado chino o en algún hipermercado con sección “comidas internacionales”)
  • 1 zanahoria
  • 100 gramos de col
  • 50 gramos de soja germinada
  • 1 pimiento verde
  • Churretón de salsa de soja
  • 1 yema de huevo
  • Aceite de oliva (o girasol si te gusta más)

Como veis, mis rollitos de primavera son más bien sencillos. Lo único que tenemos que hacer es cortar las verduras a cachitos pequeños y freírlas en algo de aceite (yo para esto uso el de girasol). El orden de fritura sería el siguiente: zanahoria, pimiento, col y soja (como siempre, de lo más “duro” a lo más “blandito”). Cuando ya esté todo sofrito, añadimos algo de sal (cuidado, que la salsa de soja es más bien salada) y un buen churretón de salsa de soja.

Dejamos reposar y enfriar el relleno. A continuación, sumergimos en agua (a temperatura normal, ni fría ni caliente) la pasta de arroz para que se ponga blandita y no se quiebre al manejarla (descubrir esto me llevó muchos intentos) y creamos el rollito. Para ello, vamos a untar con el pincel la yema de huevo a lo largo de la circunferencia de la pasta. Luego, situamos algo de relleno en una de las “esquinas” del círculo y lo enrollamos sobre sí mismo una vez. La segunda vez, metemos hacia dentro los extremos del rulo y seguimos enrollando una vez más. Si es necesario, podemos usar más yema de huevo para fijarlo todo. Atención. Ahora es muy importante dejar los rollitos un ratito al fresco para que se sequen (recuerdo que los hemos mojado para trabajar con ellos). Cuando se han secado, los freímos en abundante aceite muy caliente, con cuidado de que no se nos quemen (se hacen muy rápidamente) y los servimos acompañados de salsa de soja.

Si queremos hacer de este entrante un plato principal, podemos añadirle algo de carne picada de cerdo para obtener un alimento más completo.

Espero que os guste.

Uno de los instrumentos de cocina que más me gusta usar es el wok. El que usado para hacer este plato ya es el segundo que tengo y lo compré en Ikea por nada de dinero. ¡Y le estoy sacando mucho provecho! El único inconveniente que le veo es que a la hora de guardarlo ocupa mucho espacio y es un poco engorroso de limpiar…

La receta de hoy es muy sencilla pero me temo que no muy rápida. Tienes que hacer bastantes cachitos e ir incorporándolos poco a poco al wok, cuidando de que nada se te achicharre. Así que casi casi mejor dejarlo para el fin de semana o hacerlo por la tarde y recalentarlo al día siguiente.

Ingredientes:

  • 300 gramos de pollo (pechuga o contramuslos deshuesados)
  • 250 gramos de tallarines (un puñadito bueno)
  • 2 zanahorias
  • 2 pimientos verdes medianos
  • 1 calabacín pequeño o medio calabacín grande
  • 50  gramos de col (yo uso dos rodajas grandes)
  • 50 gramos de brotes de soja (aprox.)
  • Dos cucharaditas de aceite de girasol
  • 20 gramos de semillas de sésamo
  • Churretón de salsa de soja
  • Sal
  • Pimienta negra

Instrucciones:

Calienta a fuego medio-fuerte el wok con el aceite de girasol. Añade el pollo, algo de sal y las semillas de sésamo (también puedes hacerlo sin sésamo pero esta semilla le da un toque muy especial). Cuando ya esté hecho,  resérvalo.

En ese mismo aceite (añade más si hace falta), sofríe la zanahoria en cuadraditos. Espera a que se haga (3 ó 4 minutos) y súmale el pimiento verde(a cuadraditos también). Cuando esté listo, añade el calabacín (este, para variar, yo lo pongo en tiritas). Como ves, esto va de lo más duro (zanahoria) a lo más blandito (calabacín). De esta forma, no se te quema nada (o se te quema menos, jeje). Cuando ya esté hecho, añade el pollo, la col y los brotes de soja (pasa por agua los brotes de soja si no quieres que te sepa todo un poco a vinagre). Por último, añade los tallarines (ejem… previamente cocidos… es que he leido el blog de el comidista hoy y ya no me fio:  http://blogs.elpais.com/el-comidista/2010/09/desastres-en-la-cocina.html), la salsa de soja, un pelín de pimienta negra molida y rectifica la sal si hace falta (ten en cuenta que la salsa de soja es en sí salada).

Y… ¡a la mesa! El “mmmmm!” está garantizado, palabrita.

Ahora que empieza el curso, nada mejor que una receta fácil, rápida y vegetariana para dejar hecha la noche anterior. ¡Mi famosa lasaña de espinacas y champiñones!

Ingredientes:

  • 1 diente de ajo
  • 200 gramos de espinacas congeladas (mejor con bechamel)
  • 1 lata de champiñones laminados
  • 5 placas de canelones (es decir, lasañas individuales, jeje)
  • Lonchas de queso (opcionales)
  • 1 minitetrabrick de tomate frito (100 gr.)
  • Albahaca
  • Orégano
  • Queso rallado
  • Una cucharadita de azúcar
  • Una cucharadita de aceite de oliva

Instrucciones:

Corta el ajo en láminas y dóralo con algo de aceite de oliva en una sartén. Añade las espinacas (si puedes, mejor usa las que vienen con bechamel) y descongélalas a fuego medio. Cuando esté ya descongleado, añade los champiñones laminados y, al cabo de un minutillo, el tomate frito.  Añade orégano y albahaca a tu gusto y un poquito de azúcar para que el tomate frito no esté tan fuerte. Déjalo que repose para que esté algo más compacto y, mientras tanto, prepara las placas de lasaña. Yo uso placas que se meten en agua caliente 15 minutos y están listas para comer. Cuando las placas estén listas, monta la lasaña y culmínala con una loncha de queso y abundante queso rallado. Un poco de orégano por encima tampoco va mal. Mételo medio minuto en el microondas para que se funda el queso y ¡a la mesa!